Día de la Olla

Esta fiesta se perdió con la llegada de la República y fue recuperada en 1952 por el maestro Santiago Paniego Alonso, celebrándose sin interrupción hasta la actualidad el día 20 de Enero, festividad de San Sebastián.

 

Esta “pequeña” fiesta tradicional, de hondo arraigo en nuestros mayores y en general entre todos los venteros, consiste en comer en hermandad y armonía los niños de la escuela en la plaza de la Villa, si el tiempo lo permite, o en caso contrario bajo cubierta, la clásica “olla”, que en su interior contiene un delicioso cocido castellano, con los tres "vuelcos", de sopa, garbanzos con verdura y la carne con tocino, chorizo y morcilla.

 

Para ello en la mañana del día antes, agrupados y llevando en sus manos o colgados al cuello “cencerros” ó “esquilas” enormes, los pequeños recorren las calles del pueblo, pidiendo de casa en casa, las viandas necesarias para poder comprar, pan ,sopa, frutas, bebidas y si sobra algo golosinas que luego se reparten . Depositan sus “víveres” en la casa de la señora encargada de cocinarla, a la cual ayudada por vecinos y operarios del Ayuntamiento se la ayuda a cocinarla.

 

Hace años era cocinada en pucheros de barro y a fuego de leña. También hasta bien entrada la década de los setenta, solamente comían la olla los chicos del colegio, pero esto se corrigió permitiendo a las niñas sentarse a degustar la comida. Así mismo ese día se hacía un regalo a un anciano que se llamaba Sebastián, coincidiendo el día de su santo y durante varios años el más viejo del pueblo.

 

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